miércoles, 6 de febrero de 2013




Todos aspiramos a sentirnos bien con nosotros mismos y para ello necesitamos tener un buen nivel de autoestima. Sin embargo, en una sociedad como la nuestra (donde no se cultiva precisamente la inteligencia emocional) depositamos nuestro bienestar y nuestra felicidad en factores externos, tales como dinero, poder, belleza, fama, éxito, etc.

En realidad, la autoestima es el conjunto de sentimientos, pensamientos y experiencias que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra vida y que hacen que una persona se considere digna de ser valorada y querida por sí misma sin necesidad de depender del exterior para ello. Podríamos decir que La autoestima está relacionada con el Amor incondicional hacia uno mismo.

Nuestro sentimiento de valía y aceptación comienza a formarse ya en la vida intrauterina y las emociones que nosotros despertamos en nuestra madre (amor y aceptación o miedo y rechazo) quedarán grabadas como una impronta en nuestro naciente sistema nervioso. Los padres y otras figuras de autoridad, serán piezas claves para el desarrollo de la autoestima. Si desde pequeños se nos ha hecho creer que "no valemos para nada" y que "todo lo hacemos mal", éstas serán las bases de nuestro sistema de creencias y, por consiguiente, generarán sentimientos de inadecuación, falta de confianza y desvalorización que acabarán afectando a todas las áreas de nuestra vida: trabajo, relaciones afectivas, amistades, sexualidad, etc.
Como resultado, lo que piensan los demás acabará siendo más importante que lo que pensamos nosotros mismos y buscaremos en los otros el cariño, el reconocimiento y la aceptación que no hemos sido capaces de brindarnos.
Las personas con baja autoestima se sienten inseguras, ya que no confían en sus propias habilidades y capacidades. Tienen poca resistencia a la frustración y les cuesta enfrentarse a los retos, ya que las situaciones nuevas les provocan inseguridad y ansiedad. Necesitan la aprobación de los demás, y llegan incluso a la dependencia afectiva. Al no amarse ni contar con una correcta autovaloración, se sienten inferiores y se hunden cada vez que fracasan.

Las personas con alta autoestima han desarrollado autoconciencia emocional, confían en sus habilidades y tienen una visión realista de sí mismas. Esto les permite afrontar nuevos retos, correr riesgos e intentar superar las dificultades. No dependen de la opinión de los demás, saben aceptar la frustración y aprenden de sus fracasos. Se aceptan y valoran positivamente. Son fieles a sí mismas y evitan depender y controlar. 

Afortunadamente, nuestro nivel de autoestima es modificable y, con las herramientas adecuadas, siempre es posible amarnos y respetarnos más.

Los 38 Remedios Florales del Dr. Bach pueden ser considerados como una auténtica "inteligencia emocional líquida", ya que nos ayudan a desarrollar competencias intrapersonales e interpersonales. Muchos remedios de este sistema natural tratan patrones emocionales y mentales relacionados con la baja/carencia de autoestima.
Entre ellos, podemos destacar:

Pine: Sentimientos de culpabilidad y no merecimiento. El nivel de autoestima es bajísimo. Sentirse indigno de felicidad, placer o experiencias positivas. Se busca el autocastigo como mecanismo de compensación e incluso relaciones humillantes y vejatorias.

Larch: Sentimiento de inferioridad, incapacidad o minusvalía. Miedo al fracaso. Falta de confianza en sí mismo. Infravaloración. Inadecuación. Se evitan los proyectos o retos por la creencia en que fracasarán.

Centaury: Carencia afectiva. Sometimiento. Debilidad de carácter. Relaciones de dependencia. Necesidad de aceptación. Miedo al rechazo y a la soledad. No sabe poner límites. Puede acabar siendo tiranizado por personalidades más fuertes.

Crap Apple: baja autoestima por problemas de autoimagen. Vergüenza. Indignidad. No aceptación. Sensación de suciedad e impureza. Repulsión. Demasiado pendiente de pequeños detalles. Perfeccionismo.

Gentian: personalidad negativa. Se identifica con el fracaso. Pesimismo. Excepticismo. Desánimo. Falta de motivación. Baja tolerancia a la frustración.

Mimulus: Evitación. Temor al rechazo. Inseguridad. Ansiedad social. Aislamiento. Introversión. Timidez. 

Estos son tan sólo algunos ejemplos, ya que cada persona, en función de su propia personalidad y la forma en que reacciona ante lo que le sucede, necesitará una combinación de remedios específica. No existen fórmulas genéricas, de hecho los remedios deberán in adaptándose a los diferentes cambios en el transcurso de las visitas.

La Autoestima es la llave maestra de nuestras relaciones, ya sean éstas fraternales, amorosas, laborales o sociales. Pero, sobre todo, es de ella de quien depende la relación más importante de todas: la que mantenemos con nosotros mismos.

http://revistavital.blogspot.com.es/2012/05/terapia-floral-y-autoestima-todos.html




En los últimos años, ha ido en aumento el número de niños y adolescentes diagnosticados de TDAH (Trastorno Déficit de Atención con/sin Hiperactividad). Cada vez son más frecuentes las consultas realizadas por padres desesperados, que  acuden a la terapia porque ya han llegado al límite de sus fuerzas. No sé si nos enfrentamos a un trastorno de moda o en realidad estos niños son la expresión última de una sociedad que ha perdido la conexión con los ritmos de la naturaleza, sobreestimulada por impactos visuales, tecnológicos y medios de comunicación; una sociedad que no respeta los tiempos de asimilación, maduración y aprendizaje. Creo que, al margen del TDAH, deberíamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿Son nuestros hijos el reflejo de una sociedad desbordada?.

Niños moviditos los ha habido siempre. De hecho, un niño sano se caracteriza por sentir curiosidad, por experimentar y explorar su entorno. No hace tanto tiempo, cuando nosotros éramos niños, salíamos de la escuela corriendo, llenos de vida, dejábamos nuestras mochilas en casa y salíamos a jugar prácticamente hasta la hora de la cena. Durante esas horas, saltábamos, jugábamos a fútbol, al escondite, corríamos, cantábamos, gritábamos, explorábamos nuevos territorios, descubríamos el mundo que nos rodeaba, aprendíamos el significado de la amistad y el compañerismo. Todo ello, poco a poco, iba moldeando nuestra conducta, que es la suma de variables individuales (temperamento-carácter-personalidad) y variables del entorno (familia-escuela-compañeros). Cada niño posee una personalidad diferente y única, ya que es el resultado de sus experiencias, aprendizajes, y su particular manera de reaccionar ante lo que le sucede.

Sin embargo, mientras los niños siguen viniendo a este mundo con las mismas ganas de experimentar y explorar, el entorno se ha modificado drásticamente, y no estoy segura de que haya sido para bien. Ahora, por un lado, se les empuja para que hablen cuanto antes, aprendan a caminar cuanto antes, lean cuanto antes y entren dentro de los parámetros de crecimiento cuanto antes. Pretendemos acelerar todos sus procesos bombardeándolos con multitud de estímulos.

Al mismo tiempo, queremos niños dóciles, atentos, quietos y sentaditos en sus sillas. En las ciudades, los niños apenas salen a jugar a la calle. No tienen la oportunidad de quemar el exceso de energía y pasan demasiado tiempo sentados, viendo la tele o jugando a la consola.

El resultado es que los niños se estresan, mostrándose irritados, inestables y descontrolados emocionalmente.

Todos estos desequilibrios asociados al TDAH,  pueden ser abordados ecológicamente desde la Terapia Floral del Dr. Bach. Las Flores de Bach tratan a la persona, no a la enfermedad o síntoma. La Terapia Floral no pretende, en ningún caso, sustituir ningún otro tratamiento, al contrario, es una Terapia complementaria al tratamiento psicológico, psicopedagógico, farmacológico, etc. 

Por desgracia, en la mayoría de los casos, el tratamiento a seguir se limita a la medicación con psicoestimulantes, que si bien pueden tener un efecto favorable sobre la conducta y la atención, no son suficientes, ya que sólo se ocupan de los síntomas y no de las causas.
La verdadera respuesta a este trastorno está en entender su origen multifactorial, es decir, que habrá que actuar en las distintas áreas de la vida del niño: individual, familiar, escolar y social. A nivel médico, la intervención deberá ser multidisciplinar (pediatras, psicólogos, psicopedagogos, psiquiatras, etc.)

Para la Terapia Floral, no existen enfermedades, sino personas que sufren. Por tanto, no existen flores para un trastorno denominado TDAH, porque el enfoque de esta terapia se basa en que es la personalidad del enfermo la que debe ser llevada al equilibrio, ya que cada persona reacciona de una forma distinta ante una misma enfermedad. El Terapeuta Floral se ocupa de averiguar cómo afecta al niño su problema, es decir, de las consecuencias del TDAH en la vida del niño, que casi siempre tienen que ver con un deterioro de la autoestima, problemas emocionales y fracaso escolar.

Lo que los padres manifiestan sobre su hijo en la consulta de Terapia Floral es que no para quieto, reclama atención constante, tiene poca o nula tolerancia a la frustración, es desordenado, compulsivo, agresivo, es conflictivo en el colegio, tiene problemas de concentración y aprendizaje, se rebela contra las normas y las reglas, pasa de todo, nada le motiva, etc...

Todas estas características y reacciones pueden ser traducidas a un lenguaje floral, es decir, que ante el exceso de actividad podemos contar con las flores Impatiens, Cherry Plum y Vervain. Para las reacciones desproporcionadas, los celos y la agresividad negativa, el resentimiento y la rabia, podemos considerar Holly y Willow. Para las dificultades de aprendizaje, la dispersión y la falta de atención haremos buen uso de Chestnut Bud, Clematis y Cerato. Para la baja tolerancia a la frustración y la negatividad son de gran utilidad Gentian y Willow. Para la baja autoestima, sentimientos de culpa e introversión contamos con Larch, Pine y Mimulus. Para la apatía, el aburrimiento, la falta de motivación y tristeza tenemos flores como Wild Rose, Hornbeam y Mustard.

Estos son solo algunos ejemplos, ya que cada niño necesita una valoración exhaustiva de su conducta y su entorno. En muchos de los casos tratados, lo que anida en el fondo de todas sus reacciones es rabia y mucho miedo. Debemos ver al niño desde su propia dimensión, involucrarnos en su desarrollo, fomentar sus habilidades innatas, averiguar qué trata de decirnos con su actitud y su conducta. Muchas veces ellos reflejan nuestras propias complejidades y conflictos, por eso todos deberíamos participar en su proceso de evolución. No olvidemos que ellos son nuestro mañana.

http://revistavital.blogspot.com/2012/02/floral-en-ninos-con-hiperactividad-yo.html

viernes, 1 de febrero de 2013


Cuando te sientas conectad@ con la fuente universal, cuando sientas la energía de la tierra traspasándote, cuando sientas la energía maravillosa del cosmos llegando a cada fibra de tu cuerpo, a cada célula, encontrarás tu alma, pura, bella,esperándote para avanzar y crecer. Empezarán las sincronicidades que te llevarán mágicamente hasta donde necesites estar, sin forzar nada, en conexión con tu ser interior. 

Porque no es buscar afuera, no hay nada que necesites allá , todo está en tu maravilloso interior esperando que te des cuenta. Cuando se te devela el alma te sentirás en conexión con el todo, y a partir de allí dejarás para siempre lo que te ataba, y lo soltarás porque ya no te sirve. 

Porque descubriste tu esencia y así descorrerás el velo que te atrapaba en la ilusión. Y así...empezarás a sanar...


Te has dado cuenta lo que significa que en tu vida estés "girando en círculo"?....Cuando repites una y otra vez situaciones, momentos, o circunstancias que siempre terminan de la misma manera y te agotan. 

Cuántas veces nos encontramos repitiendo historias de relaciones con personas que nos hacen sufrir o muchas veces decimos como un latiguillo " siempre me pasa lo mismo", "siempre termino de la misma manera". A eso se lo puede llamar "girar en círculo" y esa situación no te permite avanzar , te detiene y hace que sufras. 

Para salir de ese círculo debes hacer algo distinto a lo que haces siempre, debes darte cuenta de actitudes o reacciones personales que terminan siempre igual. Salir de ese círculo y...observar...

A veces pasa que nos damos cuenta que tenemos que cambiar y ...no podemos. Nos cuesta salir de ese círculo enfermizo y nos estancamos. Muchas de esas situaciones fueron programadas en el subconsciente desde que somos niños y están allí alojadas sin que nos demos cuenta. Por eso reaccionamos siempre de la misma manera y a nivel consciente nos cuesta mucho cambiar. 


La búsqueda en la memoria celular permite liberar esos patrones de comportamientos y re programarlos para que puedas soltarlos definitivamente y salgas de ese círculo vicioso que tanto daño te hace.


Sanar las memorias dolorosas es imprescindible para poder disfrutar del presente, más liviano, sereno, en paz. Es sacarse una mochila muy pesada que vamos cargando a través de los años y que va estructurando nuestra personalidad. 

Es soltar el dolor que está en nuestras fibras , en nuestras células para poder sanarlas. Cuando nos permitimos ese proceso, de limpiar, de reprogramar información de nuestra mente podemos abrirnos a otras percepciones, empezamos a descubrir las señales que a modo de sincronicidades nos envía el universo para seguir evolucionando. 

Es soltar y entregar comprendiendo que lo que nos pasó fue para aprender, no resistimos sino que fluimos y sentimos un enorme alivio saberlo. Y así podremos disfrutar el maravilloso presente, que es lo único que existe.


Hay veces que no podemos comunicarnos, que nos reprimimos y sentimos como un bloqueo, un impedimento que hace que no podamos expresar con palabras nuestro sentir. 

Los miedos pueden ser un factor determinante de esta situación. Los miedos no permiten que aflore de nuestro interior aquellas cosas que guardamos y de esa manera no nos permitimos. Las dificultades en la comunicación pueden surgir cuando en el pasado hemos reprimido hablar por miedos o timidez, sobre todo si el problema fue muy traumático y quedó alojado en nuestra memoria celular trayéndonos ese inconveniente hasta el momento presente.

Liberarse las corazas de los miedos y de las limitaciones permiten sanar lo que quedó alojado allí y que impide que fluya nuestra comunicación para poder expresarnos. 


Se puede reprogramar esa información limpiando ese archivo instalado en el subconsciente para que podamos volver a poder expresarnos alivianando la carga , la angustia de no poder hablar.
Y así lograremos sanar definitivamente porque nuestros labios podrán transformar en palabras las cosas que pensamos y no nos atrevemos a decir. Y es bueno permitirse ese estado de liberación y de paz.